miércoles, 30 de noviembre de 2011

No juzgar con los ojos cerrados...

Una pareja de jóvenes tenia varios años de casados y no podían tener hijos.
Para no sentirse solos, compraron un lindo cachorrito y lo amaron como si fuera su propio hijo.
El cachorro creció hasta convertirse en un grande y hermoso ejemplar. El perro salvó, en más de una ocasión, a la pareja de ser atacada por ladrones. Siempre fue muy fiel, quería y defendía a sus dueños contra cualquier peligro. Luego de siete años de tener al perro, la pareja logro tener el hijo tan ansiado. La pareja estaba muy contenta con su nuevo hijo y disminuyeron las atenciones que tenían con el perro. Éste se sintió relegado y comenzó a sentir celos del bebé, y no era el perro cariñoso y fiel que tuvieron durante siete años.

Un día la pareja dejó al bebé plácidamente durmiendo en la cuna, y fueron a la terraza a preparar una carne asada. Cuál fue su sorpresa, cuando se dirigían al cuarto del bebé y ven al perro en el pasillo, con la boca ensangrentada, moviéndoles la cola. El dueño del perro casi sin pensar, saca un arma que llevaba y en el acto mato al perro. Luego corrió al cuarto del bebé y encontró una gran serpiente degollada. El dueño comienza a llorar y exclama: he matado a mi perro fiel !!!
Cuántas veces juzgamos injustamente a las personas? Lo que es peor, las juzgamos y condenamos sin investigar a que se debe su comportamiento, cuáles son sus pensamientos y sentimientos. Muchas veces las cosas no son tan malas como parecen, sino todo lo contrario. Cuando que te sientas tentado a juzgar y condenar a alguien, puedes recordar esta historia...